THE HIVES: UNA CONDENSADA MAQUINA SONORA
El público llegó con ganas y con las gargantas afinadas después de gritar los 4 goles contra Colombia. Para todos aquellos que fueron al Teatro Caupolicán, el recital de The Hives (Fagersta, Suecia, 1993) fue una fiesta de celebración.
Los anfitriones aparecieron puntuales y elegantemente vestidos. Al minuto siguiente comenzó una ráfaga de sonidos confusos y fuertes, que no mejoraron ostensiblemente durante el concierto. The Hives privilegió su energía a la calidad sonora y eso les pasó la cuenta, porque no sonaron bien. En el escenario hubo derroche de saltos, gritos y aplausos. Su vocalista, “Howlin” Pelle Almqvist, no paró de alabar al público local además de recalcar la importancia del grupo que lidera. La banda interactuó constantemente con los seguidores, quienes se fueron con más de un recuerdo.
En la memoria quedarán sus temas más conocidos, que fueron los más coreados. Pero a grandes rasgos, el show destacó por la impronta en el escenario. Después de la hora y media que duró el concierto, tanto el grupo como sus fanáticos marcharon contentos y el resto caminó tranquilo, a destaparse los oídos.
Foto: Piero Mancini / potq.cl

